Capítulo 5

Dentro del mercado informal

FOTO: Elaborada con inteligencia artificial. 

Vendedor

En línea

Hola, ¿tienes disponible el kit de MMS? 

Sí, tengo disponible. 

Ya, es primera vez que compro… no sé bien como funciona. 

Te cuento. El kit dura bastante y es un producto que no es caro,  produce cambios muy rápidos en la persona que lo va tomando y que se va mejorando, ya sea de cáncer o de cualquier otra enfermedad. 

Entiendo. Tengo a mi papá muy enfermo con cáncer y solo quiero que esté bien. 

Tengo muchas personas que se han curado de distintos tipos de cáncer. 

Si te interesa, me haces el deposito a mi Cuenta RUT y te lo envío a domicilio. También te explico cómo prepararlo. 

Me interesa, quiero un kit de $30.000.

Simulación de conversación basada en patrones y diálogos recopilados durante esta investigación a partir de conversaciones con vendedores de MMS/CDS.

En los grupos de venta y comunidades de consumo de dióxido de cloro, los usuarios comparten testimonios, recomiendan “seguir tomando” ante cualquier molestia y se enseñan entre sí a preparar el compuesto. La dinámica interna funciona como una red de acompañamiento, donde la experiencia personal tiene más peso que la evidencia científica.  

Los vendedores se presentan como figuras de autoridad, adoptando un estilo que imita el de profesionales de la salud y describen el compuesto como una herramienta para eliminar todo lo negativo.  

Captura de pantalla de publicación en grupo de Facebook de dióxido de cloro. Los nombres e imágenes de los usuarios fueron borrados. 

Para ilustrar cómo opera el mercado de venta del dióxido de cloro, se entrevistó a dos vendedores de MMS y CDS, a quienes conoceremos como Eyre y José. Este último prefirió no utilizar su nombre verdadero para resguardar su identidad.

Eyre es la dueña de una cadena de suplementos naturales que también distribuye la solución de clorito.  Ella asegura que, pese a vender productos no autorizados, tiene una empresa constituida y permisos para comercializar potabilizadores de agua, lo cual reduce sus problemas con Aduanas o envíos internacionales.

Cuenta que la SEREMI de Salud Metropolitana la contactó para notificarle que debía eliminar el producto de su sitio web y destruir el stock. Su respuesta fue regalarlos y, cuando los inspectores sanitarios finalmente llegaron a su ubicación, no había nada que confiscar o destruir. Después de eso, siguió produciendo y vendiendo dióxido de cloro. Nunca enfrentó un sumario sanitario.   

Imagen de Pexels.

José conoce el MMS desde hace 23 años, y dice ser el primero en traer la sustancia desde Brasil. Cuando los usuarios piden un proveedor confiable, su nombre es el que más se repite. Explicó que a su consulta llegan personas en situaciones límite, tales como enfermos graves, pacientes desahuciados y familias que buscan una última opción.   

El promotor relató cómo hace siete años en televisión, médicos criticaron públicamente el MMS y advirtieron sobre posibles detenciones, generando preocupación y mensajes de alerta entre vendedores y usuarios. Un juez lo contactó directamente, pero en lugar de hacer cumplir la ley, le recomendó retirar los testimonios que había publicado en redes sociales y evitar afirmar que el compuesto “cura” enfermedades. 

El juez era un consumidor de dióxido de cloro. 

Gracias a este consejo, logró escapar de la fiscalización sanitaria, para seguir distribuyendo el producto de forma personal y solo por recomendación. 

Ellos no se ven a sí mismos como comerciantes ilegales, sino como parte de una misión. Aseguran poseer “certificaciones” o formación entregada por figuras asociadas al MMS/CDS, como Andreas Kalcker. Esto, a su juicio, los habilita para tratar con este tipo de sustancias. 

Pero la venta no es solo por convicción, también hay un incentivo económico innegable. Viviana relató que gastó cerca de $200.000 en productos, y en redes se observan precios que van desde $15.000 hasta $40.000 por kit. Algunos vendedores manejan varios clientes a la semana y realizan las transacciones por transferencia o efectivo, sin emitir boleta y evadiendo cualquier tipo de control fiscal. 

La venta ocurre casi siempre en mensajes privados y los frascos carecen de información del fabricante. Eso implica que cuando ocurre una intoxicación, aunque sea leve, es imposible rastrear el origen del lote o comprobar si las concentraciones son las que el vendedor asegura. 

El bajo costo de los insumos facilita que cualquier persona pueda replicar este negocio. En Chile, un kilo de clorito de sodio al 80% cuesta entre $18.000 y $22.000, y un kilo de ácido cítrico entre $10.000 y $13.000. Con estos materiales pueden venderse dos productos, los frascos separados de clorito y ácido (el MMS), o la mezcla ya diluida en agua, conocida como CDS. 

A través de un cálculo matemático, se concluyó que con un kilo de clorito es posible elaborar cerca de 59 kits como los que circulan en redes sociales, cada uno con 60 ml de clorito al 28% y 60 ml de ácido clorhídrico al 4%. Estos kits se ofrecen a un valor promedio de $17.000, lo que permite obtener más de un millón de pesos en ingresos por kilo de materia prima.

El costo real por kit bordea apenas los $1.500, entre envases, insumos y dilución, por lo que la ganancia final supera los $900.000 por kilo, con márgenes extraordinariamente altos para un producto ilegal y potencialmente tóxico.  

Explicación del cálculo
(Pulsa aquí para ver)

Producir es económico y los insumos son accesibles, por lo que es difícil eliminar el mercado ilegal. Y aunque el costo económico sea bajo, el costo sanitario puede ser altísimo si hay errores en la activación, dilución o almacenamiento. 

El toxicólogo Claudio Müller advierte que la preparación casera, que ocurre en la mayoría de los casos, puede ser perjudicial. “Si la persona, quiere fabricar dióxido de cloro en su casa de manera artesanal, está corriendo un doble riesgo, porque va a inhalar este gas, que es muy irritante”, explicó Müller. 

Para comprobar cuán simple es acceder al dióxido de cloro, se realizó una compra directa a través de una tienda online chilena dedicada a productos “naturales”. El proceso no requirió receta ni confirmación sanitaria, solo una transferencia bancaria y una dirección de envío. El kit completo de 20 ml tuvo un costo de $17.000 pesos. 

La sustancia llegó en pocos días dentro de un paquete sin advertencias visibles, acompañado de un manual impreso donde se relataba la supuesta historia del compuesto, sus beneficios y un protocolo de uso que incluía dosis y horarios. El kit incluía dos frascos, uno contenía clorito de sodio al 28% y el otro ácido clorhídrico al 4%, pero no hay forma de confirmarlo.

 Los envases incluían en su costado el contacto del El Centro de Información Toxicológica de la Universidad Católica (CITUC) en caso de intoxicaciones» 

 

 Kit de MMS adquirido para esta investigación. Foto: Lorena Riquelme y Sofía Torrejón. 

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Contacto de información toxicología en kit de MMS adquirido para esta investigación. Foto: Lorena Riquelme y Sofía Torrejón. 

La preparación no requiere conocimientos técnicos. Venía con gotario, indicaciones detalladas y un formato que imitaba la estética de un suplemento. Todo estaba diseñado para transmitir una sensación de seguridad y profesionalismo, lo suficiente para que parezca un tratamiento legítimo.  

Grupos más conocidos

En Facebook existen numerosos grupos dedicados al MMS y al dióxido de cloro, muchos de ellos con miles de integrantes. Además de las comunidades chilenas, circulan grupos internacionales que superan fácilmente los 10 mil miembros y también se comparten recetas, testimonios y consultas.

Dióxido de Cloro Chile

420 miembros

MMS Y CDS CHILE Testimonios

1.600 miembros

Grupo de MMS Chile (mmschile.cl oficial)

4.900 miembros

Testimonios en Facebook

Información del video

Este es uno de los dos videos disponibles en internet  sobre la participación del Dr. Raúl Soto en el matinal Bienvenidos. El capítulo del 22 de agosto de 2017, día en que el médico presentó el dióxido de cloro en televisión, fue eliminado de las plataformas oficiales.

Por lo mismo, este registro grabado directamente desde un televisor  es uno de los únicos dos documentos audiovisuales que existen de su aparición, y ambos fueron capturados de la misma manera.

El video fue descargado desde un canal de telegram. 

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