El 22 de agosto de 2017, a las 10 de la mañana, el matinal Bienvenidos de Canal 13 transmitió en vivo un nuevo capítulo de su sección “Medicina consciente”. El espacio estaba a cargo del Dr. Raúl Soto Olhabe, conocido en la televisión como “Dr. Soto”, un médico cirujano de la Universidad de Chile que abordaba temas de salud desde una mirada holística. Ese día, el médico presentó una sustancia que prometía ser la cura para distintas enfermedades, entre ellas, diabetes, cáncer y lupus: se trataba del dióxido de cloro, conocido por sus seguidores como MMS (Miracle Mineral Solution).
En horario familiar, Soto procedió a explicar las propiedades extraordinarias del compuesto, aclarando que este no tenía ninguna relación con el cloro de uso doméstico (hipoclorito de sodio). Afirmó que enfermedades como el cáncer, la diabetes, la artritis y el lupus ocurren debido a la acidez y a la inflamación que se acumulan en el cuerpo. El dióxido de cloro, según él, funcionaba como un gran “neutralizador” de esa acidez.
Martín Cárcamo, en ese entonces conductor del matinal Bienvenidos, declaró en vivo: “Esto es temazo (…) llamen a las amigas, los amigos, a los que están padeciendo alguna enfermedad, porque esto puede ser de verdad una solución bien revolucionaria”, según consta en los registros del Consejo Nacional de Televisión (CNTV).
Video extraído desde Telegram.
La emisión no pasó inadvertida para la audiencia, y culminó en 198 denuncias ante el CNTV. ¿Por qué? Los denunciantes acusaron al canal de poner en riesgo la salud pública al difundir un compuesto químico peligroso como terapia.
El MMS (Miracle Mineral Solution) es una mezcla casera que combina clorito de sodio con un “activador” ácido, generalmente ácido cítrico o ácido clorhídrico, para producir dióxido de cloro.
La verdadera función del dióxido de cloro es desinfectar y potabilizar agua. Cuando se ingiere, su reacción química puede irritar o dañar los tejidos internos con los que entra en contacto. Así lo explicó Claudio Müller, toxicólogo de la Universidad de Concepción, quien advirtió que, al consumirla, la sustancia actúa como un agente corrosivo en la boca, el esófago y el estómago.
Ese riesgo ha sido denunciado también por organismos internacionales. La Organización Panamericana de la Salud ha reiterado que no existe evidencia que respalde su uso terapéutico, y que su ingesta puede causar efectos adversos severos. Agencias reguladoras, como la AEMPS, en España, y la DIGEMID, en Perú, han emitido alertas similares, calificando estos productos como peligrosos y sin ninguna indicación médica válida.
En distintos países, su uso ha dejado un rastro de intoxicaciones, hospitalizaciones y casos que llegaron incluso a los tribunales.
Este recorrido reúne algunos de los casos más representativos que muestran cómo el dióxido de cloro se ha extendido internacionalmente y las consecuencias que ha dejado a su paso.
Este consenso internacional no pasó desapercibido entre quienes vieron el programa. Entre los reclamos presentados al CNTV, varios mencionaron directamente el peligro del MMS y a la irresponsabilidad del canal por darle participación en la televisión.
El Consejo declaró “sin lugar” todas las denuncias presentadas, es decir, se concluyó que no se violaron las normativas de las emisiones televisivas. Según el acta de la sesión del CNTV, en la transmisión no se estaba promoviendo el consumo de dióxido de cloro de manera irresponsable y se respetó la diversidad de opiniones.
Finalmente, las denuncias no culminaron en ninguna sanción administrativa ni multa para el canal.
Página web que vende dióxido de cloro. Foto: Lorena Riquelme y Sofía Torrejón.
Ocho años después de la emisión de ese programa, y pese a las advertencias del Instituto de Salud Pública, las alertas internacionales y los casos de intoxicación atendidos por el CITUC, el dióxido de cloro sigue vendiéndose en Chile, sobre todo en redes sociales y plataformas digitales.
Su uso ha llevado a algunas personas a abandonar tratamientos médicos por una sustancia que, lejos de tener beneficios comprobados, puede generar daño corrosivo en el cuerpo. El químico-analista de la Universididad de Concepción, Víctor Campos, advierte que el dióxido de cloro irrita y corroe las mucosas del sistema digestivo, especialmente cuando se ingiere en dosis mal calculadas, lo que aumenta el riesgo de intoxicaciones agudas.
Existen grupos en redes sociales dedicados a la venta y promoción del dióxido de cloro, que funcionan como espacios de apoyo mutuo. Sus usuarios comparten experiencias, dan números de contacto para comprar la sustancia, describen supuestas mejoras y animan a otros a continuar con el consumo.
La emisión televisiva de 2017 no solo derivó en denuncias, también llevó por primera vez este compuesto industrial a un público masivo. Gran parte de los entrevistados dice haber conocido este compuesto luego del programa del Dr. Soto. Hoy, este comercio opera sin supervisión. No hay una institución que mantenga un seguimiento activo de la producción y venta ilegal del dióxido de cloro. La capacidad de fiscalizarlos es limitada, pues las publicaciones desaparecen, y los vendedores se ocultan detrás de perfiles anónimos. En este escenario, la falta de fiscalización no solo permite la existencia del mercado, lo sostiene.
Este es uno de los dos videos disponibles en internet sobre la participación del Dr. Raúl Soto en el matinal Bienvenidos. El capítulo del 22 de agosto de 2017, día en que el médico presentó el dióxido de cloro en televisión, fue eliminado de las plataformas oficiales.
Por lo mismo, este registro grabado directamente desde un televisor es uno de los únicos dos documentos audiovisuales que existen de su aparición, y ambos fueron capturados de la misma manera.
El video fue descargado desde un canal de telegram.
Según el toxicólogo, cuando se ingiere actúa como un agente corrosivo: irrita y puede dañar los tejidos de la boca, el esófago y el estómago. Su reacción química dentro del cuerpo genera quemaduras internas y riesgo de intoxicación, por lo que no está aprobado para ningún uso terapéutico.
En Facebook existen numerosos grupos dedicados al MMS y al dióxido de cloro, muchos de ellos con miles de integrantes. Además de las comunidades chilenas, circulan grupos internacionales que superan fácilmente los 10 mil miembros y también se comparten recetas, testimonios y consultas.
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