Simulación de vaso con solución. Video: Lorena Riquelme Y Sofía Torrejón.
El dióxido de cloro es un compuesto que se comercializa principalmente en dos formatos: MMS (Miracle Mineral Solution, Solución Mineral Milagrosa) y CDS (Chlorine Dioxide Solution, Solución de Dióxido de Cloro).
El MMS fue la primera formulación difundida como supuesta terapia. Surgió en los años 90, de la mano de Jim Humble, un ex cientólogo que afirmó haber curado casos de malaria con el compuesto y, más tarde, aseguró que también podía tratar el cáncer, VIH, autismo y otras patologías.
Estas afirmaciones llegaron hasta Andreas Kalcker, productor musical alemán y autodenominado biofísico (no existen respaldos que confirmen su titulo), quien en 2012 presentó una variante del dióxido de cloro, denominada CDS.
Su relación con el dióxido de cloro comenzó como una búsqueda personal. Relató que llegó al MMS tras ser diagnosticado con artritis reumatoide y que, antes de consumirlo, lo probó en su perra, que “corrió como una loca” al día siguiente de darle el químico. Ese episodio lo convenció de experimentar con la sustancia.
Con el tiempo noto efectos adversos del MMS, como el vómito y la diarrea, por lo que decidió hacer una nueva formulación. Esto lo llevó a aislar únicamente el gas liberado por la activación del compuesto, es decir, dióxido de cloro disuelto en agua.
En su versión, esta formulación elimina los componentes que causarían irritación y permite obtener una solución “pura” que no produciría los malestares asociados al MMS.
Sin embargo, el Dr. Claudio Müller, toxicólogo, es categórico al señalar que los compuestos a base de cloro son corrosivos y al entrar en contacto con el agua, tienden a oxidar, y ese mismo efecto lo puede sufrir una persona que lo utiliza. “Una concentración más baja, en vez de ser corrosivo, pasa a ser irritante y te va a generar un daño igual”, señaló Müller.
Por lo tanto, el CDS también es irritante y no elimina el riesgo, solo lo disfraza con una dilución que sigue siendo dañina para el organismo.
Presiona para ver la reacción.
“Nosotros lo vimos más que nada en la pandemia, ahí fue el boom del MMS”, señaló Victor Campos. La mezcla de miedo en la población y noticias falsas dieronlugar a una expansión en el consumo de esta sustancia, especialmente, en Latinoamérica.
Se registraron los picos de búsqueda en la web más altos en países como Bolivia, Ecuador y Argentina, según el estudio «Tendencias de búsqueda en Internet sobre dióxido de cloro…» (2021).
En la entrevista realizada para esta investigación, Andreas Kalcker aseguró que es imposible intoxicarse con CDS y que ninguna muerte reportada en el mundo podría atribuirse a este compuesto.
“No existe ninguna muerte con CDS que científicamente se haya demostrado, ni una», afirmó el “biofísico”.
La negación de Kalcker fue desmentida por una tragedia. En agosto de 2020, en Neuquén, Argentina, un menor de cinco años fue ingresado al hospital sin signos vitales. Los padres confesaron que le suministraron aproximadamente 750 ml de dióxido de cloro, la autopsia inicial reveló una falla multiorgánica en su sistema.
Al ser cuestionado sobre la muerte del niño, Kalcker responde: “Los patólogos han hecho la autopsia, en la autopsia le faltaba cloro en sangre. Exacto. ¿Cómo me muero de cloro cuando me falta cloro en sangre?”. Aseguró que la causa más probable fue COVID y que los médicos “desmintieron todo”, atribuyendo así la responsabilidad a la pandemia y no al compuesto que él promueve.
Pero el informe forense fue concluyente. La fiscal del caso, Sandra Ruixo, encargó estudios bioquímicos y toxicológicos adicionales, y la junta médica concluyó formalmente que lo que produjo la intoxicación del menor fue una «sustancia química cáustica” y que los hallazgos son «compatibles con la ingesta de dicho producto», haciendo referencia al dióxido de cloro.
Imágen generada con Inteligencia artificial.
La evidencia científica es lejana a las promesas de Humble y Kalcker. La Dra. Fernanda Cavieres, Química Farmacéutica de la Universidad de Valparaíso y Magíster y PhD en Toxicología de la Universidad de Wisconsin, explicó que enfermedades como el autismo, cáncer y COVID-19 tienen fisiopatologías distintas entre sí. Ninguna se relaciona con un mecanismo que el dióxido de cloro pudiera revertir.
En tres oportunidades se solicitó una entrevista al Instituto de Salud Pública. La petición fue rechazada y, en su lugar, el organismo pidió que las consultas se enviaran por escrito. Sin embargo, la respuesta no abordó las preguntas formuladas y se limitó a entregar información general sobre la naturaleza del dióxido de cloro y su regulación sanitaria.
En el correo, Martha Parada, jefa Unidad de Régimen de Control Sanitario y Medicinas Complementarias del ISP, señaló que el dióxido de cloro es “una sustancia muy tóxica para uso oral, equivalente a tomar Clorinda diluida”, y que no existe ninguna evidencia que respalde su seguridad, calidad o eficacia como tratamiento.
Andreas Kalcker se presenta como el principal impulsor del del CDS. Sus declaraciones han tenido un impacto significativo en la expansión del compuesto, especialmente durante la pandemia, pese a que sus afirmaciones carecen de respaldo científico y han sido cuestionadas por autoridades sanitarias. Kalcker sostiene que todas las personas deberían usarlo y que en países como Chile podría “salvar vidas” . Además, afirma que no hay pruebas de que el compuesto sea tóxico.
"Tenemos algo que puede salvarles la vida, sobre todo a la gente que no tiene recursos".
«Llgue al MMS através de un amigo (…) Lo primero que note era como si te quitaran una neblina, podía pensar claro».
«Empezamos a utilizar gas y ahÍ es como se invento el CDS (…) El MMS esta bien, pero la verdad los efectos secundarios dejan que desear».
Andreas Kalcker, creador del CDS.
En Facebook existen numerosos grupos dedicados al MMS y al dióxido de cloro, muchos de ellos con miles de integrantes. Además de las comunidades chilenas, circulan grupos internacionales que superan fácilmente los 10 mil miembros y también se comparten recetas, testimonios y consultas.
Este es uno de los dos videos disponibles en internet sobre la participación del Dr. Raúl Soto en el matinal Bienvenidos. El capítulo del 22 de agosto de 2017, día en que el médico presentó el dióxido de cloro en televisión, fue eliminado de las plataformas oficiales.
Por lo mismo, este registro grabado directamente desde un televisor es uno de los únicos dos documentos audiovisuales que existen de su aparición, y ambos fueron capturados de la misma manera.
El video fue descargado desde un canal de telegram.
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